¿Tiene usted el talento correcto para tomar los riesgos correctos?

En nuestro estudio sobre la economía del negocio digital en 2018, 87% de los ejecutivos respondieron que esperan una disrupción moderada a completa en su sector para los próximos dos años.  Sin embargo, predecir la naturaleza exacta del cambio, de lo que podría amenazar su actual negocio y lo que podría impulsar su futuro crecimiento, constituye un desafío gigantesco. Por esta razón, la nueva generación de profesionales debe sembrar confianza en las organizaciones para que tomen los riesgos correctos e impulsar el valor a largo plazo.

¿Por qué las organizaciones necesitan una nueva mentalidad de riesgo?

Con el fin de impulsar el crecimiento, debemos pasar de evitar el riesgo a mitigarlo y, en última instancia, a optimizarlo. Tradicionalemente, se ha percibido el riesgo como algo negativo. Sin embargo, en la actualidad, tiene más sentido pensar que el riesgo tiene tres distintos tipos:

Riesgos positivos – representan oportunidades positivas como incluir nuevas tecnologías disruptivas, incluyendo las herramientas para la planificación de la fuerza de trabajo estratégico de EY y para el conocimiento del cambio o modelos operativos.

Riesgos de pérdidas – representan las amenazas como la posibilidad de fraude de los empleados o alguna brecha en la seguridad cibernética.

Riesgos externos – representan los factores externos al control directo de la organización como amplias tendencias políticas, económicas o regulatorias.

Entender las diferencias entre los distintos tipos de riesgos tiene implicaciones estratégicas: a menudo los riesgos positivos a los que usted no le presta atención son tan importantes como los riesgos negativos que trata de evitar.  No obstante, decidir cuáles riesgos se deben tomar puede ser muy complicado. Este es el caso particular de las organizaciones que necesitan mantener un balance entre sostener las línea de negocios centrales e invertir en innovación (un desafío conocido como la dualidad del innovador).

Las organizaciones líderes que tendrán éxito en este mundo en constante y rápido cambio son las que desarrollan una estrategia de múltiples niveles para entender sus perfiles de riesgos, y su apetito, todos alineados con el punto a donde quieren llegar desde una perspectiva estratégica. Cada vez más, estas organizaciones ven el análisis de riesgos como una parte vital del desarrollo y ejecución de su estrategia. Así, ellas implementan enfoques de gestión de riesgos ágiles para predecir y responder a los riesgos con alta velocidad y así minimizar los riesgos negativos y aprovechar los positivos.

Una nueva mentalidad de riesgo para la era transformativa

La era digital presenta oportunidades para crear inmenso valor. Aprovechar este giro significará un mar de cambios en la forma cómo pensamos sobre hacer negocios: ambos en términos de cómo creamos valor y cómo gestionamos los riesgos consiguientes, ya sea que signifique evitarlos o capitalizarlos.

En la punta de lanza de este cambio de paradigma estará la función de riesgo reinventada: una unidad que habilita la agilidad organizacional necesaria para abrazar el riesgo, que promueve un enfoque de riesgo más predictivo y aprovecha nuevas tecnologías y ecosistemas de riesgos para impulsar los resultados mejorados y bajar los costos sin perder la perspectiva independiente la cual es muy importante para gestionar el riesgo.

Sin embargo, el mayor riesgo es moverse demasiado lento, o no hacer nada en un momento en que la velocidad del riesgo es más alta que nunca. Esto no le hará más vulnerable a los riesgos actuales y futuros, pero sí perderá la confianza de sus accionistas, personal y clientes y verá a sus competidores adelantarse.

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